jueves, 26 de noviembre de 2009

Violencia familiar

Al fin, toda la casa se vino abajo
Nada quedó en pie, eso es lo más asombroso.
Están los techos apoyados sobre el suelo.
Desde lejos, solo se verá la llanura sin interrupciones.

Nadie vio que ocurría adentro antes de la caída
Fueron años de abandono y deterioro natural
Primero se descascararon la paredes, con la marcas de los deditos del que gateaba.
Luego la pintura de las puertas se llevó el reflejo de los empujones.
Del cielorraso se fueron desprendiendo los gritos casi muertos.
La sombra de los golpes se mezcló con el aserrín, ya todo era ahogo.
El sol entraba por la tarde como siendo el mismo que no vio nada.
Se iluminaban los sillones con lágrimas secas, y se oía el crujir de sus armazones.
Una tarde, las termitas de la culpa agujerearon los malos recuerdos.

Al fin, toda la casa se vino abajo
Nada quedó en pie, eso es lo más horroroso
Están los hechos olvidados en el cielo.
Desde cerca, solo se oirá la espesura de las maldiciones.

Nadie vio que ocurría adentro antes de la caída
Una tarde de abandono y lágrimas secas.
Primero se iluminaron los sillones con los reflejos de los deditos
Luego la culpa de los golpes y los gritos.
Del cielorraso el sol entraba desprendiendo las termitas.
El que gateaba se mezcló con el crujir de los empujones, ya todo era moho.
El Dios estaba entre las muecas como haciendo un mimo a la soledad.
Se defendían las razones con dádivas secas, y se oía el crujir de sus armazones.
Fueron años, el olvido y las arrugas se llevaron todo.

Al fin, toda la casa se vino abajo
Nada quedó en pie, sólo la boca del pozo
Ni los helechos enhebrados con esmero.
Desde siempre, solo se verá la amnesia sin contradicciones.


Milton Blanco

viernes, 20 de noviembre de 2009

Mi abuela nombraba a una cantante a quien llamban La Faraona

COMO FARAONES
Mi abuela nombraba a una cantante a quien llamaban La Faraona.
No recuerdo quién era pero su apodo me ayuda a dibujarla en mi mente, solemne, altiva y segura en sus cosas.(Era la Lola Flores sin dudas)

Mi abuelo me mostraba en la televisión blanco y negro a ese hombre que tocaba la armónica, era Don Hugo.
No sabía quien era, pero con el tiempo pensé que él podría ser como un faraón.

En la escuela me enseñaron que los antiguos faraones dormían su sueño eterno rodeados de enseres y objetos que llevaban hacia otra vida.
No se a que edad supuse que realmente habían llegado a otro mundo, a éste.
Gracias a las cosas que trajeron consigo sabemos como vivían en aquellos tiempos.

La vida chiquita que a uno le puede tocar vivir puede trascender como la de un faraón de la antigüedad.
Don Hugo y Domingo salieron de su pueblo buscando una vida con mas oportunidades, tocaban donde había quien escuchara.
Quizás jamás hayan imaginado que estaban construyendo algo que en el futuro nos serviría de modelo.
En la música que nos dieron y dejaron, está lo que fueron y lo que podemos ser nosotros.
Domingo y Don Hugo con su trabajo nos siguen alumbrando el rumbo, no seríamos lo que somos sin sus pisadas en este camino.
Faraones de un culto a la vida misma.



- A Mavi Diaz, la hija de Hugo Diaz y sobrina de Domingo Cura, (no conoci a su padre, pero tuve la fortuna de conocer y tocar con su tio)-

jueves, 12 de noviembre de 2009

No es Cartoon


Cartoneros.


Los fantasmas de la noche,

deambulan,

con sus carros blancos,

con sus hijos alrededor,

con algún perro errante,

vereda a vereda

sin aliento,

rapido!

antes que despunte el día ,

antes del sol ,

que los convierte

en poseedores de la nada.


Vivian Jenesse.

- 2009 -